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Chunga combinación…

A esta altura del partido, Mick Jagger, Dave Grohl y Win Butler, ya no necesitan presentación. Para quien vive en el éter, le aclaramos que estos muchachitos pertenecen a The Rolling Stones, Nirvana/Foo Fighters y The Arcade Fire (respectivamente).
Este tridente acaba de confirmar una fecha juntos. La cita será el 19 de mayo en el programa Saturday Night Live.
El talk-show contará con la estelar actuación de Mick, quien reclutó a 15 músicos para que lo acompañen en escena. Entre ellos se encontraran tanto miembros de Foo Fighters como de Arcade Fire. La noticia fue confirmada por la cadena de televisión y por los sitios oficiales de las bandas.
Jagger se olvida de sus efímeros camaradas de Super Heavy y nos propone una velada más rockera. Habrá que ver que nos trae esta combinación de talentos y estilos. Será ocasión de verlo en directo (quienes puedan) o, posteriormente, en la página de SNL.

Jack White sin escenario

El gran tiburón blanco no se detiene. Ahora como protagonista de una nueva edición de Armerican Express Unstaged. La propuesta que combinó a directores de cine de la talla de Todd Haynes con bandas como My Morning Jacket; o a Terry Gilliam con The Arcade Fire.
En esta ocasión unió en matrimonio artístico a White con Gary Oldman.
La ceremonia fue transmitida por youtube.com el viernes pasado y ahora ya se encuentra disponible en alta calidad y en su versión completa.
A diferencia de las ediciones anteriores, ésta comparte algunas canciones grabadas en estudio y otra parte en vivo (como es costumbre).
Jack White repasó todo su catalogo presentando su reciente Blunderbuss, además de canciones de su bandas paralelas (The Raconteurs, The White Stripes y The Dead Weather). También revivió “Two agianst one” desde su colaboración con la banda sonora de Rome y dos clásicos de la música tradicional yankee. Jack White demuestra su sapiencia sobre el origen del rock y reversionó a dos raíces fundamentales: a Hank Williams y su ”You Know That I Know” y a Leadbelly con “Goodnight Irene.
Pero como además también es cultor del under, dejó un guiño a la primera banda punk de la historia: Los Saicos. Durante el intervalo del minuto 50, podemos escuchar sonando de fondo su hitt incomprendido “Demolición”. Tema que fue grabado en 1964 por esta banda peruana que recién obtuvo un efímero reconocimiento en los albores del post-punk, cuando fue descubierto por los jóvenes más intrépidos de la escena británica.
Una vez más esta tarjeta de crédito nos regala una velada a puro rock. Una ocasión imperdible para degustar del talento de uno de los músicos más proliferes de las últimas décadas.

Bob Dylan no tiene fecha de vencimiento

Sigue enseñando y marcando el camino. Aquel hombre que supo hacer madurar a un género musical y a toda una generación, medio siglo atrás. Es el mismo que agotó cuatro Gran Rex para dejar su marca inconfundible de trovador superlativo. Como extraído de un film, Dylan subió puntual al escenario con los músicos trajeados, destilando estilo clásico. Un clasicismo que se mantuvo presente a lo largo de todo el concierto.
Bob y sus muchachos suenan como una banda de la Chess Records. El sonido de las guitarras purificado, casi por excelencia en todos los temas. Alternando constantemente entre el sonido Fender y Gibson, Charlie Sexton y Stu Kimball, fueron los protagonistas secundarios. Mientras Dylan hacía de las suyas refugiado tras el teclado o con guitarra eléctrica en mano. Esgrimiendo solos de armónica para asestar directamente al corazón de su público, el cual no podía contener el aplauso, cada vez que esto sucedía. 
Con gran estilo expuso su experiencia sobre la escena y como si fuera el Marlon Brando del rock, soltaba la mueca precisa en el momento indicado. Su actitud de cabalgador de los tiempos, se trasluce en cada pose, cada truco que Dylan conoce para conquistar al espectador. Aún cuando este todavía no descubría que canción (de sus favoritas) se escondía detrás de esa nueva reinterpretación.
Bob se burla de sus imitadores y canta como si no fuera Dylan. Con su voz ajada va soltando frases monocordes, hasta que el público recibe un gancho directo al aleph de los sentidos. “Tangled Up in Blue”, “Blowing in the wind”, “Desolation Row” dejaban caer su velo al minuto de canción, y al ser reconocidas, otra vez, desbordaban los aplausos.
Así Bob mantiene hechizados a los presentes, los mantiene expectantes a cada nuevo verso, cada nueva intención expuesta en un tema con décadas de rodaje. Una vez más hay chances de enamorarse por primera vez de una canción tantas veces escuchada.
Asombrosa cualidad que conserva sus historias tan jóvenes como su narrador. Desde su baúl inagotable, rescata canciones de todos sus discos y etapas. Se anima a todos los estilos derivados del blues y rockea como pocos en temas como “Highway 61 Revisited”, “Like A Rolling Stone” o “All Along The Watchtower” (su ya conocida retribución al tributo de Jimi Hendrix).
Verlo de cerca impacta, emociona y a la vez nos sorprende. Bob Dylan deja la impresión de que no envejece, simplemente, sigue creciendo.

Por Dei Pier.