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Forth

Como su nombre lo indica, este es el “cuarto” disco de estudio de The Verve, que se ubicó rápidamente entre los primeros puestos del ranking británico. Y creemos entender porqué.

El 18 de Agosto de este año apareció en las bateas un nuevo trabajo discográfico de The Verve. La banda integrada por Richard Ashcroft, Simon Jones, Nick McCabe y Peter Salisbury, que a mediados de la década pasada se inmortalizó con su legendario “Bettersweet Symphony” (tema por el cual tuvo que ceder los derechos a The Rolling Stones por contener la línea orquestal de The Last Time)[1]. Aprovecharon el año de los reencuentros para su retorno pero duplicaron la apuesta con nuevo material de estudio: “Forth”.

El disco no tardó en hacer eco dentro de la isla, y en tan solo días logró ser el más vendido (empresa difícil de obtener luego de 8 años a la distancia). Y lo consiguieron con diez canciones que demuestra una evolución notable. Consolidados, seguros, con ideas nuevas y reminiscencias a su antigua etapa, con melodías agradables y estribillos que merecen la escucha. Además de una trabajo de ambientación delicado.

Desde el comienzo del álbum atacan con dos candidatos al Hitt, como lo son  “Sit and Wonder” y “Love is the Noise”. El primero demuestra la evolución sonora de estos artistas y ofrece una balada rockera con una atmosfera que linda entre lo críptico y lo introspectivo. Con diferentes tratados en las voces de Ashcroft, según lo exige la escena del tema y un acompañamiento de guitarras discreto aunque eficaz. Por otro lado “Love is the Noise” (el primer single esta placa) es – quizá – el temas más bailable de la historia de The Verve. Con un riff ochentoso marcado a fuego por el aluvión de bandas británicas de de aquel entonces. Siempre combinándolo con facetas psicodélicas de una calidad particular.

En “Judas” hacen una pausa y con ambiente aletargado invitan a dejar escapar los sentimientos, mientras expone un viejo recuerdo y antiguas manías de buscar respuestas donde cuesta encontrarlas. Para finalmente recordarnos que el sueño acaba de empezar.

Al siguiente tema mantienen la velocidad crucero, y mediante un guiño (melódico y lírico) a Pink Floyd, dan comienzo a “Numbness”. Un gran trabajo para destacar es el de las armonías de las guitarras, los arreglos y los solos incluidos dentro de estos seis minutos y medio.

“See Houses” bien podría ser un tema inédito de la carrera solista de Ashcroft donde, una vez más, reluce sus cualidades poéticas al confesar una inquietud: “Tengo el sentimiento de haber estado aquí antes/ Cuantas vidas voy a gastar/ Cuantas lagrimas debo probar antes de mi libertad”.

The Verve volvió a la escena con la intención de sumar y con cualidades para hacerlo. Poco repararon en la duración que pretenden los medios de comunicación, ya que ningún tema baja de los cuatro minutos. Con su estilo bien presente a lo largo del álbum.

Es por eso que The Verve consigue a través de su gira europea convencer cada día a más críticos, opinólogos y oyentes. Porque aún les quedan cosas por decir y conservan el espíritu de una gran banda de Brit-Pop.

Por Dei Pier.

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[1] Para mayor información sobre este suceso entrá a: http://es.wikipedia.org/wiki/The_Last_Time